La Pause, Marrakech (el hotel repleto de velas por no tener electricidad)

La Pause atrae eco-turismo, dado que tiene la singularidad de ser un hotel sin electricidad. Fue contruido sobre las ruinas de un oasis en el desierto de Agafay, a 30 km de Marrakech.  Al estar sobre una colina ofrece vistas del árido desierto que cortan la respiración y de un cielo limpio y depejado por las noches plagado de estrellas, que uno puede divisar si se estira en las tumbonas de lino que se encuentran en el exterior de cada habitación.

Cada una de las habitaciones está posicionada estratégicamente y se encuentra separada del resto para tener calma y privacidad. Son auténticas casitas marroquies de tadelak con su habitación y su baño en el interior, incluso algunas tienen un saloncito en la entrada con alfombras en el suelo, sofás y mesas bajas.

La gran particularidad de este hotel es el acercamiento a la naturaleza que uno puede vivir a través del paisaje y de la experiencia de no disponer de electricidad. Para ello todo el conjunto se innunda al atardecer de millones de velas convirtiéndolo en un auténtico espectáculo. También marcan el espacio con pequeños fuegos encendidos en diferentes puntos de las colinas que lo rodean utlizando unos grandes calderos de hierro donde siempre hay preparados unos troncos para prender cuando se pone el sol.

Lo mismo sucede en el interior de las habitaciones donde encienden todos los candelabros y velas para obtener cálidos puntos de luz.

Cada habitación tiene su terraza con sus tumbonas o sillas de espaldas al resto de las huéspedes donde se puede dedicar horas para contemplar el paisaje y los excepcionales atardeceres.

Durante el día uno puede relajarse con una lectura en las hamacas bajo la sombra de los verdes olivos, hacer una excursión en camello o caballo, caminar sobre el río seco que linda la propiedad hasta topar con las gargantas de éste, hacer excursiones en mountain bike o disfrutar de la piscina bajo un vergel de olivos (el hotel dispone de un generador para la bomba de la piscina).

El hotel no dispone de “front desk” ni de ningún otro trámite que quite tiempo y libertad al cliente, solo de diferentes terrazas y jaimas, tiendas nómadas, donde poder reunirse en familia o amigos para hablar protegido del sofocante sol del desierto o para dejarse deleitar por una excepcional comida marroquí basada en productos orgánicos y naturales del propio huerto del hotel. Ensalada de rúcula y cilantro, tajine de boeuf aux poires, cous-cous o acompañamiento de ciruelas con almendras, jenjibre y canela, son algunos de los platos que una amable mujer marroquí cocina para los huéspedes.

la pause marrakech

Las mesas se preparan sin sofisticación pero con agradables manteles blancos de hilo que otorgan pulcritud y limpieza frente a la polvorienta arena del desierto. Es una experiencia completamente diferente degustar un desayuno, una comida o una cena con centenares de velas en una de estas tiendas nómadas cogidas al suelo por estacas de madera.

 

Los desayunos y las comidas están incluidas en los 150€ por persona/por noche. También el hotel ofrece un servicio a parte de transfer ida y vuelta desde Marrakech.

Sin duda es una aventura poder alojarse unos días en este remanso de paz.

Si quieres acceder a la web pincha aquí.

– tengerenge

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